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Informe a primera vista

Fechas del trabajo de campo
25 abril -13 mayo del 2004

Región
Las 216.005 hectáreas de bosques intactos en las vertientes orientales de los Andes, en el departamento del Cusco (Provincia de la
Convención, Distrito de Echarate), se ubican en la parte central de la cuenca del río Urubamba. El escarpado y espectacular terreno
de la Zona Reservada Megantoni (ZRM) atraviesa diferentes pisos altitudinales que van desde hondos y húmedos cañones hasta los altos
pajonales de la puna. Los bosques crecen en una mezcla heterogénea de colinas rocosas, pendientes irregulares, riscos escarpados y
mesetas planas de elevaciones medias. Dos cadenas extremadamente empinadas atraviesan la Zona Reservada, descendiendo desde el este
hacia el oeste. El río Urubamba disecta una de estas cadenas en la esquina suroeste, creando el mítico cañón del Pongo de Maenique.
Tres de los tributarios del Urubamba—los ríos Timpía y Ticumpinía desde el norte y el río Yoyato en el límite sur—corren en los
valles de la Zona Reservada, excavando las altas crestas que los rodean.

Sitios muestreados
Seleccionamos 3 sitios entre los 650 y 2.350 m de altitud para nuestro inventario rápido. Aunque las selvas bajas tienen mucho más
especies, son las elevaciones medianas que albergan generalmente especies únicas (endémicas) o de rangos restringidos. Para averiguar
la presencia de estas especies de alto interés biológico, seleccionamos las plataformas más inaccesibles y aisladas.
Campamento Kapiromashi: (bambú en Machiguenga): Este fue nuestro único sitio de muestreo a lo largo de
un río grande. Nuestro campamento estaba ubicado en el pie de monte, en la regeneración de un derrumbe a lo largo de una pequeña
quebrada unos 200 m arriba de su unión con el Ticumpinía. El río Ticumpinía es uno de los grandes ríos en la Zona Reservada, pudiendo
abarcar un ancho de 150 m durante época de crecida. En este campamento, con sus grandes pacales, muestreamos entre 650-1.200 m de
altitud.
Campamento Katarompanaki: (Clusia en Machiguenga): En el corazón de la Zona Reservada, enormes
plataformas de roca emergen entre los dos tributarios del río Ticumpinía. Estas plataformas son muy obvias en las imágenes satélite y
no parecen ocurrir en el Parque Nacional del Manu ni en la Cordillera de Vilcabamba. Nuestro segundo campamento se ubicó en la
plataforma más alta, desde aquí pudimos también explorar una plataforma adyacente, 400 m más abajo. En este campamento muestreamos
elevaciones entre 1.300-2.000 m de altitud.
Campamento Tinkanari: (helecho arbóreo en Machiguenga): Nuestro tercer sitio estaba ubicado en el límite
oriental de la Zona Reservada, en el borde con el Parque Nacional del Manu. A través de los Andes y también en la Zona Reservada,
esta elevación contiene algunas de las laderas y montañas más empinadas. Nuestro sitio era inusualmente plano, con agua acumulándose
en varios sitios e inclusive formando un pequeño (15-20 m de diámetro) lago de aguas negras. Las cabeceras del río Timpía y del Manu
se originan unos cientos de metros más arriba de este sitio y nuestras trochas cruzaron docenas de pequeñas quebradas con rocas
cubiertas de musgo. Un huaico formado por un derrumbe reciente nos permitió ver la complicada geología del área. En este campamento
pudimos muestrear entre los 2.100-2.400 m de altitud.

Organismos estudiados
Plantas vasculares, escarabajos peloteros, peces, reptiles y anfibios, aves, y mamíferos grandes

Resultados principales
Las comunidades biológicas de la Zona Reservada Megantoni son una mezcla interesante de especies del norte y sur, este y oeste.
Estimábamos encontrar una mezcla de complementos de las áreas protegidas adyacentes, la Cordillera de Vilcabamba y el Parque Nacional
del Manu. Aunque encontramos esta mezcla en la avifauna, los otros organismos mostraron una relación más estrecha con Manu, con
varias especies exclusivas para Megantoni. En las tres semanas de muestreo, encontramos un número extraordinariamente alto de más de
60 especies nuevas para la ciencia (entre ellas más de 20 orquídeas). La diversidad de hábitats es muy alta en la Zona Reservada.
Plantas: El equipo registró más de 1.400 especies de plantas en el campo y estimamos de 3.000- 4.500
especies en la Zona Reservada, incluyendo la selva baja y la puna. En solamente 15 días en el campo, encontramos un número
sorprendente de plantas nuevas para la ciencia: 25 a 35 especies. Los cerros tienen muy alta diversidad de hábitats, con varias
especies de plantas restringidas a un sólo tipo de suelo o roca, condiciones que probablemente favorecen el proceso de especiación en
la región. Orquídeas y helechos son las familias excepcionalmente diversas en la Zona Reservada, representando un cuarto de todas las
especies de plantas observadas. Casi una quinta parte de las orquídeas que encontramos en flor (20 de 116 especies) son nuevas para
la ciencia.
Escarabajos peloteros: El equipo registró 71 de las 120 especies estimadas para la Zona Reservada.
Encontramos poco traslape de especies entre sitios (y donde había traslape, la abundancia de las especies era mucho más alta en un
sitio que en el otro). La riqueza de especies es excepcionalmente alta en la región, aún más alta que en elevaciones similares en
Kosñipata, en el Parque Nacional Manu. Las dos elevaciones más altas que muestreamos tenían alta abundancia de los escarabajos
grandes, que son más vulnerables a la extinción. Los bosques secundarios y los bosques con bambú tenían menos especies. Muchas de las
especies encontradas tienen rangos altitudinales (y probablemente geográficos) muy restringidos y probablemente son endémicas a la
región. Varias de las especies encontradas son raras o nuevas para la ciencia. En términos ecológicos, las especies más grandes son
especialmente importantes, no solo para el reciclaje y control de parásitos, sino también para la dispersión de semillas.
Peces: En el río Ticumpinía y las quebradas muestreadas el equipo registró 22 especies de peces.
Estimamos que la ictiofauna de la Zona Reservada excede las 70 especies, con la mayoría de especies adicionales esperadas en los
bosques de selva baja (< 700 m) que no fué visitado. Algunas de las especies de altura podrían ser endémicas de esta región
(Astroblepus y Trichomycterus) y presentan adaptaciones morfológicas singulares a condiciones de aguas torrentosas,
frías y limpias, con altas concentraciones de oxígeno disuelto. Los hábitats acuáticos que muestreamos están en excelente estado de
conservación, sin presencia de especies introducidas como la trucha (Oncorhynchus mykiss) que se han adaptado muy bien a las
condiciones particulares de los ríos de la región andina del Perú y han desplazado (y extinguido) la fauna nativa.
Reptiles y anfibios: El equipo herpetológico registró 32 especies de anfibios (anuros) y 19 de reptiles
(nueve lagartijas y diez culebras) en los 3 sitios muestreados entre los 700-2.200 m de altitud. Basado en inventarios anteriores en
un transecto altitudinal en el Valle de Kosñipata (Parque Nacional del Manu), estimamos 50-60 especies de anfibios para las mismas
elevaciones en la Zona Reservada Megantoni. Encontramos varias especies en elevaciones inesperadas (Phrynopus más abajo,
Epipedobates macero más arriba) y algunas con extensions de su rango geográfico (p. ej., Syncope hacia al sur). La Zona
Reservada Megantoni comparte una parte de su herpetofauna con el vecino Parque Nacional Manu, pero contiene especies únicas: por lo
menos una tercera parte de la herpetofauna de la Zona Reservada Megantoni no está comprendida en otras áreas protegidas. Encontramos
12 especies nuevas para la ciencia (7 anuros, 4 lagartijas, y 1 serpiente).
Aves: El equipo de ornitólogos registró 378 especies en los 3 sitios muestreados. Hábitats que no fueron
visitados tendrían muchas especies adicionales, restringidas a otras elevaciones (selva baja tropical, bosque montano de altura,
puna). Especies migratorias que no encontramos durante el inventario también aumentarían la lista y estimamos un total de 600
especies de aves para la Zona Reservada Megantoni. El área presenta una mezcla de especies andinas del centro del Perú, antes
conocidas solamente al oeste de la Cordillera Vilcabamba, y especies de las Yungas Bolivianas, antes conocidas solamente hasta Puno o
hasta el límite oriental del Parque Nacional Manu. La protección del área preservará la alta densidad de pavas y de guacamayos que
vimos durante el inventario. La caza de aves grandes, como pavas y perdices, ha reducido enormemente su abundancia en otras áreas del
Perú, inclusive en nuestro primer campamento (Kapiromashi), donde encontramos señales de caza, la abundancia de pavas era más baja.
Especies extremadamente raras y locales, como la Perdiz Negra (Tinamus osgoodi), la Piha Alicimitarra (Lipaugus
uropygialis) y el Cacique de Koepcke (Cacicus koepckeae), todas consideradas vulnerables a la extinción (Birdlife
International) y conocidas de muy pocos sitios en todo el mundo, estarían protegidas en Megantoni.
Mamíferos: De las 46 especies esperadas en la Zona Reservada Mengantoni, el equipo registró 32 especies
de mamíferos grandes y medianos (pertenecientes a 7 órdenes y 17 familias) en los 3 sitios muestreados. Según la Convención
Internacional del Tráfico de Especies (CITES), 5 de estas especies se encuentran amenazadas de extinción y 12 están potencialmente
amenazadas. En los tres sitios vimos una gran cantidad de huellas y rastros del oso de anteojos (Tremarctos ornatus),
indicando la presencia de poblaciones saludables de esta especie, y resaltando la importancia de proteger el corredor altitudinal. La
Zona Reservada debe ser un corredor de suma importancia para migraciones de otras especies también, entre ellas Panthera onca
y Puma concolor. Dentro de los objetos de conservación incluimos los mamíferos clasificados como CITES Apéndice I:
Tremarctos ornatus, Panthera onca, Leopardus pardalis, Lontra longicaudis y Priodontes maximus y CITES Apéndice II:
Myrmecophaga tridactyla, Dinomys branickii, Herpailurus yagouaroundi, Puma concolor, Tapirus terrestris, Alouatta seniculus,
Cebus albifrons, Cebus apella, Lagothrix lagothricha, Tayassu pecari y Pecari tajacu.

Comunidades humanas
Existen 38 comunidades nativas de cuatro etnias distintas en las cuencas del Bajo y Alto Urubamba, al norte y al sur de Megantoni. La
gente Machiguenga, Ashaninka, Yine Yami, y Nanti han vivido en estos bosques por miles de años, cazando, pescando, y cultivando sus
chacras pequeñas. Para muchos de ellos, sus raices espirituales se centran en Megantoni, especialmente en las aguas turbulentas del
Pongo de Maenique— el sagrado lugar donde las almas se trasladan entre este mundo y el próximo, y donde se creó el mundo. Hace 22
años, ellos formaron alianzas con CEDIA para promover el manejo efectivo de sus recursos naturales y proteger sus tierras, la
biodiversidad, y el centro de su mundo espiritual. Al sur de Megantoni, mas que 150.000 colonos viven en el Alto Urubamba.

Amenazas principales
A lo largo del Bajo Urubamba y a ambos lados de la Zona Reservada, se observa fuerte deforestación, con chacras grandes (parcelas de
roza y quema) muy obvias en las imágenes de satélite, además de evidencias de una colonización que sólo desaparece al acercarse al
límite de la Zona Reservada. Arriba del Pongo de Maenique y a lo largo del río Yoyato, sobre el lado sur de la Zona Reservada, la
amenaza de colonización en la parte alta de los Andes parece aún mayor, con el cañón funcionando como una barrera parcial al avance
de la deforestación. Además de la destrucción de hábitat, una caza descontrolada dentro de la Zona Reservada amenazaría varias
especies de fauna. Pudimos ver evidencias del impacto de la caza en nuestro primer campamento, Kapiromashi.

Antecedentes
CEDIA (Centro del Desarrollo del Indígena Amazonico) y COMARU (Consejo Machiguenga del Río Urubamba) iniciaron las gestiones ante el
Ministerio de Agricultura en 1988, para la declaración del Megantoni y todas su áreas de influencia (210.000 ha) como Área Natural
Protegida. En 1992, elaboraron el primer expediente técnico solicitando la creación del propuesto “Santuario Nacional Machiguenga
Megantoni.” En 1998, el INRENA devuelve el expediente a la Dirección Regional Agraria de Cusco para verificar algunos vacíos de
información respecto a la lista CITES y al catastro del área colindante.
Entre 1997 y 1998, la ex-Región Inca, hoy Gobierno Regional Cusco, convocó la participación de instituciones locales para la
formulación de una propuesta de desarrollo sostenible en la cuenca del Bajo Urubamba. En el documento final se recomienda, entre
otras acciones, la culminación de los estudios tendientes a la declaración oficial de la Zona Reservada Megantoni.
En marzo 2004, se creó la Zona Reservada Megantoni por Resolución Ministerial aNª 0243-2004-AG en el Sistema Nacional de Áreas
Naturales Protegidas.

Estado actual
Los resultados de éste inventario han dado la información biológica que se requería para sustentar un nivel máximo de protección a la
Zona Reservada. El 11 de Agosto del 2004 por Decreto Supremo Nª 030-2004-AG basado en el expediente técnico preparado por CEDIA e
incorporando nuestros datos biológicos, se declaró el Santuario Nacional Megantoni. El Santuario forma parte del corredor extensivo
que protege los bosques empezando en Vilcabamba, pasando por Manu y Bahuaja-Sonene, y continuando hasta Bolivia.

Principales recomendaciones para la protección y el manejo
1.
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Categorizar con la máxima protección posible la actual Zona Reservada Megantoni para conservar los altos valores
culturales y biológicos que contiene, incluyendo especies posiblemente restringidas a las montañas de Megantoni,
y para mantener intacto el corredor sumamente importante entre Manu y la Cordillera de Vilcambamba. [El Santuario
Nacional Megantoni fue declarado en agosto de 2004; apenas tres meses despues del trabajo de campo.]
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A.
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Dentro de la nueva área de conservación, recomendamos para su zonificación ver mapa arriba:
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i.
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Proteger el área donde viven indígenas Nanti voluntariamente aislados, para su Uso Exclusivo.
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ii.
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Proveer una zona de Uso Especial para los indígenas de Sababantiari, que permita el uso actual de
los bosques; monitorear el impacto de la caza y, si es necesario, manejarla en conjunto con la
comunidad.
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iii.
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Proveer protección estricta para la península de puna aislada que, por su aislamiento de la
extensión de puna en Megantoni y Parque Nacional Manu, podría albergar especies endémicas y raras.
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iv.
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Asegurar posibilidades para investigación en hábitats de puna intacta a lo largo del borde sur de
la Zona Reservada; estos estudios eventualmente podrán ayudar a la recuperación y el manejo de
punas degradadas en sitios cercanos.
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v.
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Proveer una zona de turismo de bajo impacto alrededor del Pongo de Maenique y de otros posibles
puntos de entrada (p. ej., norte de la carretera a Estrella) para beneficio de las comunidades
vecinas.
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2.
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Promover la conclusión del saneamiento físico-legal de las áreas colindantes a la Zona Reservada Megantoni.
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3.
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Impedir la construcción de obras e infraestructura dentro de la frágil Zona Reservada.
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4.
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Generar mecanismos de participación para las poblaciones colindantes en la protección y el manejo de la nueva
Área Natural Protegida.
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Beneficios de conservación a largo plazo
Son poquísimas las áreas prístinas que, como la Zona Reservada Megantoni, conectan la puna con la selva baja. Estos corredores
contínuos no solo contienen una riqueza impresionante de especies únicas y restringidas en sus rangos altitudinales, sinó también
sirven de corredores sumamente importantes para la fauna, especialmente con los cambios del clima y la deforestación.
La Zona Reservada Megantoni presenta, además, una oportunidad única para expandir enormemente dos de las áreas de más importancia
global en términos de riqueza biológica y cultural: el Parque Nacional Manu y el complejo de áreas protegidas de la Cordillera
Vilcabamba. Asegurando la protección máxima de las aproximadamente 200.000 hectáreas en la Zona Reservada, se conservaría a su vez y
en mayor medida, un complejo de más de 2,6 millones de hectáreas.
La categoría de Santuario Nacional Megantoni en la actual Zona Reservada aseguraría la protección de miles de especies, previniendo a
su vez el avance de la deforestación y creando la única área que serviría como un corredor seguro e intacto para los animales que
transitan entre el Manu y Vilcabamba.
Los bosques del propuesto Santuario Megantoni también soportan y albergan a los pueblos Machiguengas, Ashaninka, Yine Yami y Nanti (o
Kugapakori). Estos grupos indígenas han vivido en los valles y bosques de Megantoni por milenios, y los habitantes de hoy sobreviven
cultivando yuca y cazando sosteniblemente como lo hacían sus antepasados. Creando un área de protección estricta estaríamos
asegurando la preservación del patrimonio cultural de estos grupos nativos.
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