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Informe a primera vista

Fechas del trabajo de campo
27-28 de septiembre del 2002

Región
El inventario se realizó en la Reserva Ecológica Siboney-Juticí, que se encuentra en el sureste de Cuba, aproximadamente a 10 km al
sureste de Santiago de Cuba y justo al oeste de la comunidad de Siboney (Figs. 1, 2A). La Reserva tiene una extensión de 20.8 km2
(2 075 ha), de las cuales 1 434 ha son de hábitats terrestres y 641 ha son de hábitats marinos (Figs. 2A, 2B). Mantiene todos sus
hábitats terrestres originales, incluyendo el matorral xeromorfo costero y precostero (Fig. 2C) y el bosque semideciduo micrófilo
(los más importantes para la conservación), así como buenas representaciones de los otros tres hábitats originales del área—el
manglar, el uveral, y el complejo de costa rocosa (Fig. 2D).

Sitios muestreados
El equipo del inventario biológico usó la estación ecológica de BIOECO, ubicada en el extremo oriental de la Reserva, como su base de
operaciones (Fig. 2A), desde donde exploró la Reserva a pie. El equipo del inventario social hizo recorridos para entrevistas y
observaciones en la comunidad de Siboney y en la estación ecológica.

Organismos estudiados
Plantas vasculares terrestres, moluscos terrestres, arañas y otros arácnidos, mariposas, himenópteros (hormigas, abejas, y avispas),
anfibios y reptiles terrestres, y aves. Los colaboradores proporcionaron datos adicionales de estudios realizados anteriormente en el
área sobre hepáticas, musgos, plantas vasculares, mamíferos, y biodiversidad marina (algas, corales, moluscos, peces, reptiles, y
mamíferos). La comunidad de Siboney y el personal de la Reserva colaboraron en el inventario social.

Resultados principales
La mayoría del territorio de la Reserva Ecológica Siboney-Juticí no ha sido alterado considerablemente por actividades humanas.
Parece que los primeros habitantes del área (los ciboneyes) no causaron mucho impacto, el cual estuvo restringido a las zonas
costeras y ribereñas de la Reserva. Los españoles, los residentes cubanos, y los inversionistas norteamericanos desarrollaron luego
un camino, una vía férrea, y algunos campos agrícolas a lo largo de la plana región costera de la Reserva, en la primera terraza
geológica. Campos de cultivos viejos, un camino de tierra, y una cantera para la extracción de gravas (esta última adyacente, pero
fuera de la Reserva) son la totalidad de lo que resta de este desarrollo. Las áreas áridas e inhóspitas del interior de la Reserva—el
territorio cársico de la segunda y la tercera terrazas geológicas—retienen casi toda su vegetación nativa.
Nuestro inventario se tuvo que detener por la llegada del Huracán Lily. Usando la información que obtuvimos durante los dos días de
trabajo de campo, complementada por datos adicionales de otras colecciones, literatura, y estudios aún no publicados, registramos los
siguientes resultados significativos. Empezamos con los grupos terrestres no humanos, seguimos con los grupos marinos, y concluimos
con las comunidades humanas.
Aves: Registramos 48 especies de aves durante el inventario. De éstas, la Bijirita Castaña (Dendroica castanea) constituye
un nuevo registro para el Oriente de Cuba, y 4 especies constituyen nuevas citas para la Reserva. El inventario incrementó el total
de especies conocidas para la Reserva a 72. Observamos 5 de las 10 especies de aves endémicas cubanas que habitan en el área.
Individuos de algunas especies endémicas fueron muy abundantes, como el Sinsontillo (Polioptila lembeyei, con una población
grande e importante en la vegetación xerofítica costera de la Reserva; Fig. 5E), el Pechero (Teretistris fornsi; Fig. 5F), y
el Juan Chiví (Vireo gundlachii). Aunque no observamos el Zunzuncito (Mellisuga helenae; Fig. 5G) durante el
inventario, la presencia de este endémico cubano en la Reserva ya está documentada. También observamos muchos individuos de la
Mariposa Galana (Dendroica discolor), así como 8 especies más de bijiritas migratorias. Parece que la Reserva es una valiosa
parada de reaprovisionamiento para muchas especies de aves migratorias.
Anfibios y reptiles: Durante el inventario, registramos 21 de las 28 especies conocidas en la Reserva. De ellas, 4
son anfibios (3 ranas y 1 sapo), y 24 son reptiles (18 lagartijas, 4 serpientes, y 2 culebritas ciegas). El bajo número de anfibios
se debe a las características áridas del área. Predominan (en cuanto a número de especies) los géneros Anolis (8 especies),
Sphaerodactylus (4), y Eleutherodactylus (2), y el matorral xeromorfo tuvo el mayor número de especies (26). Tres
de las 4 especies de anfibios y, en contraste, 13 de las 24 especies de reptiles son endémicas cubanas. Los registros durante el
inventario de la ranita Eleutherodactylus etheridgei (Fig. 5A) constituyen dos nuevas localidades para la especie, que
anteriormente sólo se conocía de un registro en Santiago de Cuba y otro de la Base Naval de Guantánamo.
Mamíferos: Se han citado 21 especies de mamíferos terrestres en la Reserva. De las 19 especies autóctonas, 18 son
quirópteros y 1 es un roedor (la jutía conga, Capromys pilorides). Además se conoce la presencia de sólo 2 especies de
mamíferos introducidos: el ratón o rata gris (Rattus norvegicus), con una amplia distribución en la Reserva, y el ratón
doméstico (Mus musculus), que está restringido a las instalaciones de la estación ecológica. De los quirópteros, se conoce
la presencia en la Reserva de 15 especies por ejemplares vivos y de 3 especies por huesos en los sedimentos de cuevas. Tres de las
especies de quirópteros son endémicas cubanas: Antrozous koopmani, Stenoderma falcatum, y Phyllonycteris
poeyi (Fig. 6B, y la carátula). La última forma enormes colonias y es una especie clave para los extensos ecosistemas
subterráneos de la Reserva.
Animales invertebrados: Durante el inventario, observamos 21 de las 22 especies de moluscos terrestres registrados
para la Reserva. La riqueza de especies es extremadamente alta, supuestamente debido a las extensivas rocas con carbonato de calcio
(Figs. 4E-G). Veinte (90.9%) de las especies son endémicas, incluyendo la especie Macroceramus jeannereti, la cual es
endémica de la Reserva Ecológica Siboney-Juticí. Sólo 2 especies no son endémicas de Cuba.
La Reserva es muy rica en arañas. Noventa especies, agrupadas en 30 familias y 69 géneros, se han registrado dentro
de sus límites. De éstas, 20 son endémicas cubanas y 24 son registros nuevos para la Reserva (Figs. 4A, 4B). Observamos 17 especies
de otros arácnidos, la totalidad de las conocidas en la Reserva: 8 escorpiones, 3 amblipigios, 2 esquizómidos, 2
solpúgidos, 1 ricinuleido, y 1 uropigio (Figs. 4C, 4D). De éstas, 4 son endémicas locales de la Reserva. La Reserva cubre sólo el
0.01% del territorio nacional cubano, pero la representación de especies de estos grupos de arácnidos es muy alta.
De los insectos, observamos 37 especies de mariposas y predecimos que alrededor de 50 especies habitan en la
Reserva. Encontramos 107 especies de himenópteros (hormigas, abejas, y avispas) en la Reserva, de las cuales las
hormigas (familia Formicidae) constituyen el grupo preponderante, con 36 especies. Otras familias con altos números de especies
fueron Sphecidae (un grupo de avispas) y Apidae (las abejas).
Plantas: En los dos dias del inventario, registramos 150 especies de plantas vasculares (helechos y
plantas con flores), de las cuales algunas son registros nuevos (no incluidos en el trabajo previo de Bermúdez et al. 2001).
Registramos 672 especies en por lo menos 78 familias, o el 9.9% de la flora vascular de Cuba, y estimamos que existen alrededor de
750 especies en la Reserva. De las especies citadas aquí, 159 son endémicas cubanas (que es una concentración del 5.0% de las
especies de plantas vasculares endémicas cubanas en el 0.01% del territorio nacional). Siete especies están en peligro, o se
consideran vulnerables, mundialmente: el chicharrón (Synapsis ilicifolia) y Tabebuia polymorpha, ambas
Bignoniaceae; Doerpfeldia cubensis y la bruja (Ziziphus [Sarcomphalus] havanensis var. havanensis), ambas
Rhamnaceae; la caoba de Cuba (Swietenia mahagoni, Meliaceae); el chicharrón de costa (Pouteria aristata,
Sapotaceae); y el guayacán Guaiacum officinale, Zygophyllaceae; Fig. 3D).
En la Reserva Ecológica Siboney-Juticí se encuentran 8 especies de hepáticas pertenecientes a 4 familias. Algunas,
como la especie de Frullania y las 4 especies efímeras del género Riccia, manifiestan características morfológicas
o ecológicas que les permiten sobrevivir en las condiciones áridas de la Reserva, las cuales serían letales para la mayoría de las
hepáticas. La Reserva también presenta condiciones extremas desfavorables para el desarrollo de la mayoría de los musgos. Debido a
esto, sólo se han inventariado 7 taxa infragenéricos de musgos, todos de las familias Pottiaceae y Fissidentaceae.
Se registró sólo 1 endémica cubana (Fissidens duryae).
Biodiversidad marina: Dentro de su zona marina, la Reserva Ecológica Siboney- Juticí abarca ocho tipos de
ecosistemas: costa de playa arenosa, costa rocosa, manglar, pasto marino, arenal, terraza coralina, terraza rocosa llana, y cañón
submarino. Registramos 22 especies de algas marinas pertenecientes a 7 familias. Los altos porcentajes de cobertura
de algas en la desembocadura del río San Juan sugieren que se incrementan por los aportes de materia orgánica. De
corales encontramos 23 especies en 10 familias (de las 60 especies, subespecies, y formas reportadas para el
archipiélago cubano). Dentro del área se observaron dos enfermedades de este grupo: la Banda Blanca y la Banda Negra.
En el primer inventario de moluscos marinos para esta zona, registramos 12 especies en 2 clases y 6 familias. De los
94 especies de peces encontradas, 59 son objetos de captura por los pescadores, siendo las más perseguidas las 21
especies pertenecientes a las familias Haemulidae (roncos), Lutjanidae (pargos), y Serranidae (meros). Existen en esta zona también
observaciones de las tortugas marinas carey (Eretmochelys imbricata) y tortuga verde (Chelonia
mydas) y de un mamífero marino, el manatí de las Antillas (Trichechus manatus).
Comunidades humanas: Hace unos 2 000 años A.N.E. los ciboneyes emigraron desde la actual Venezuela hasta la zona
costera de lo que hoy es la Reserva. Estos pueblos, así como los agricultores aruacos, también usaron las cuevas de la región. En el
siglo dieciséis, los colonos españoles expulsaron los pueblos nativos del área. Doscientos años después, fortificaron la costa con
construcciones que permanecen hoy. Una línea férrea en la región, construida por Juragua Iron en los 1880s, fue desmontada en los
1930s.
La comunidad costera de Siboney tiene una población concentrada de más de 1 000 habitantes. Su playa es visitada durante todas las
épocas del año, tanto por nacionales como por turistas extranjeros. El nivel de empleo en la comunidad es bueno: los pobladores
reciben ingresos por abastecer las necesidades del turismo, y existen más de 25 centros económicos y de servicios que emplean a
personas de la propia comunidad. Siboney cuenta con tres centros educacionales—de enseñanza primaria, secundaria, y postgraduada—que
han permitido multiplicar la acción de educación ambiental e irradiarla hacia toda la población. Muchos de los pobladores
entrevistados indicaron un interés en la conservación de la biodiversidad del lugar. Durante su recorrido y monitoreo el equipo social
comprobó que las actividades que se realizaban en detrimento de los recursos naturales—la tala, la elaboración de carbón, y la
extracción de elementos de la vegetación de la Reserva para usos domésticos, entre otros—han sido minimizadas, y eliminadas en
algunos casos. Sin embargo, el inventario rápido identificó otros problemas, como son la extracción de arena y la pesca furtiva, que
aunque no son realizadas por pobladores de la propia comunidad sí constituyen una amenaza para la conservación en el área. En la
opinión del equipo social, las actividades de la comunidad de Siboney no representan amenazas insuperables para la conservación y
protección de los valores naturales, históricos, y culturales existentes en la Reserva, si se intensifica el trabajo sistemático de
educación y si se asume la búsqueda de soluciones alternativas a los problemas económicos de escalas locales a nacionales.

Amenazas principales
La extendida destrucción de hábitats no es una amenaza inmediata para la Reserva Ecológica Siboney-Juticí. Áreas de la Reserva
anteriormente degradadas por actividades humanas (p. ej., alteración de la vegetación por animales domésticos) ahora están en
recuperación. Sin embargo, las siguientes amenazas (que se originan fuera de los límites de la Reserva) hacen peligrar su
biodiversidad:
- Actividades furtivas de extracción (p. ej., la caza de tortugas marinas, manatí, iguana cubana, y jutía
conga; la sobrepesca; la tala de vegetación arbustiva para combustible, y de árboles para maderas preciosas; la extracción de
arena). Aunque los impactos más serios probablemente son causados por personas de comunidades fuera de la zona costera, las
poblaciones locales también se involucran en algunas de estas actividades.
- Degradación del hábitat en áreas de alimentación de los murciélagos que tienen sus refugios diurnos en
Siboney-Juticí. La mayoría de estas áreas están ubicadas fuera de la Reserva y permanecen sin protección formal hasta el
momento.
- Turismo no planificado en la zona costera. Usos no compatibles de la playa podrían poner ecosistemas enteros
en peligro.

Estado actual
El área se encuentra aprobada como Reserva Ecológica por acuerdo del Gobierno Provincial de Santiago de Cuba después de un proceso
formal de compatibilización. También está aprobada a nivel nacional por el Consejo de Ministros de Cuba. La Reserva Ecológica
Siboney-Juticí fue 1 de las 32 primeras reservas aprobadas de acuerdo al nuevo Decreto Ley 201 del Sistema Nacional de Áreas
Protegidas, que entró en vigor con la publicación del Decreto en la Gaceta Oficial del 24 de diciembre del 1999.

Principales recomendaciones para la protección y el manejo
- Eliminar actividades extractivas furtivas a lo largo de la costa. Integrar, en estrategias de protección,
tanto la biodiversidad marina y costera como la terrestre.
- Desarrollar programas de manejo en las zonas de alimentación de los murciélagos, después de identificar sus
ubicaciones específicas. Al mismo tiempo, proteger los sistemas cavernarios dentro de la Reserva que dan refugio no sólo a los
murciélagos sino también a especies endémicas como varios arácnidos.
- Continuar el proceso de capacitación e involucramiento de los pobladores aledaños en la protección y el
manejo de la Reserva. Trabajar con sus intereses económicos en los beneficios del turismo para planificar el uso, compatible con
la conservación, de las zonas costeras por turistas nacionales y extranjeros.

Beneficios de conservación a largo plazo
- Manejo fortalecido de un área protegida que se destaca en Cuba por su superficie extensa de matorral
xeromorfo y por su complejo de vegetación de costa rocosa intacta
- Protección de muchos objetos de conservación que se encuentran en peligro en Cuba e inclusive en el mundo:
especies endémicas y de distribución restringida, ricas faunas de algunos grupos (p. ej., arácnidos y moluscos terrestres),
poblaciones irreemplazables de murciélagos y de otras especies cavernícolas, especies amenazadas o en peligro de extinción a
nivel global, y una parada de reaprovisionamiento para aves paserinas migratorias
- Una población humana local que gana beneficios—tangibles e intangibles—por colaborar en la
protección y el manejo
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