Inventarios Biológicos Rápidos: Resultados del Campo: Cuba 08





Cuba: Camagüey, Sierra de Cubitas

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Informe a primera vista



Fechas del trabajo de campo
16–19 de septiembre del 2002



Región
El inventario se realizó en la Reserva Ecológica Limones-Tuabaquey, y áreas adyacentes en la Sierra de Cubitas y la Sabana de Camagüey (o, “la Sabana de Cubitas,” “la Sabana de Lesca”), en la parte central-oriental de Cuba, aproximadamente 20–25 km al noreste de la ciudad de Camagüey. La Sierra y la Sabana tienen una extensión de aproximadamente 1000 km2 (Fig. 2A). La Reserva tiene una extensión de 22.8 km2 y fue propuesta al Consejo de la Administración del Poder Popular Provincial en 1998. Se encuentra en fase de aprobación a nivel nacional por el Consejo de Ministros de Cuba.



Sitios muestreados
El equipo de campo visitó varias localidades en de la Sierra de Cubitas, antes y durante el inventario: Cerro Pelado, Cerro Tuabaquey, Cerro Mirador de Limones, Paso de Lesca, Paso de Los Paredones, Paso de La Vigueta, Cueva de María Teresa, y el Hoyo de Bonet. Adicionalmente, el equipo puso mucho interés en la llanura de suelos serpentinosos al sur de la Sierra de Cubitas



Organismos estudiados
Plantas vasculares, moluscos, cucarachas, mariposas, hormigas, anfibios, reptiles, aves, y mamíferos. Los colaboradores proporcionaron datos adicionales de estudios realizados anteriormente en el área sobre relieve, geología, suelos, clima, vegetación, plantas no vasculares, mamíferos, história indígena, y las comunidades humanas.



Resultados principales
Vegetación: Toda la región que visitamos puede catalogarse como un mosaico de formaciones vegetales. La Sierra de Cubitas contiene básicamente dos tipos de formaciones vegetales: los complejos de vegetación de fallarones y los bosques semideciduos sobre roca caliza. La vegetación de farallones por lo general es abierta, con especies arbustivas xerofíticas, y se localiza fundamentalmente en las laderas más abruptas y erosionadas del carso (Fig. 2B). El bosque semideciduo ocupa algunas elevaciones, laderas, y zonas llanas (Fig. 3A); en determinadas zonas de la Sierra se halla degradado por las talas intensivas y selectivas. También, se destacan el bosque siempreverde, el bosque de galería, y tres tipos de vegetación con origen de la acción antrópica (matorral degradado, sabana antrópica, y vegetación cultural). En la llanura camagüeyana sobre asociación ofiolítica al sur de la Sierra, se desarrolla otra comunidad vegetal sobre suelos serpentinosos, caracterizada por el predominio de matoral xeromorfo espinoso sobre serpentina (cuabal) y matorral degradado, con abundantes palmas y vegetación baja (Fig. 2C, y la carátula interior).

Flora: Durante el inventario, registramos 250 taxones de plantas vasculares en la Sierra de Cubitas y la sabana inmediatamente al sur (Fig. 3 y Apéndice 2). De los 250 taxones, 86 no se conocían para la Sierra. Con las especies adicionales observadas durante el inventario rápido, se registran 751 especies, subespecies, y variedades de plantas para la Sierra y la sabana adyacente (Apéndices 1 y 2). De estas, 656 son plantas con semillas (Spermatophyta), 60 son musgos y hepáticas (Bryophyta), y 35 son helechos y plantas afines (Pteridophyta, Lycopodiophyta, y Psilophyta). Aproximadamente 80-85 de las especies son endémicas de Cuba y 8 de las especies se consideran amenazadas mundialmente.

Moluscos: La Sierra de Cubitas se destaca como una de las regiones de Cuba que posee una alta riqueza de moluscos terrestres. Observamos 16 especies y registramos 2 species (Liguus fasciatus y Steatocoptis bioscai) por primera vez en la Sierra. Con estas, se han registrado 50 especies terrestres y fluviátiles de la Sierra de Cubitas y áreas colindantes (Fig. 4A y Apéndice 3).

Insectos: Por primera vez se realizó un inventario de las cucarachas de la región que comprende la Sierra de Cubitas y la llanura serpentinosa colindante. Registramos 12 especies de estos insectos, de las cuales 5 son endémicas cubanas, 5 nativas (no endémicas), y 2 introducidas (Fig.
4C y Apéndice 4). Una especie, Nesomylacris fratercula, es exclusivamente conocida de la provincia de Camagüey, y hasta el momento del inventario, no se tenía documentada ninguna localidad específica donde encontrarla. Varias especies introducidas son bioindicadoras de algún grado de antropización en el área de estudio.

Registramos 44 especies de mariposas en la Sierra (23) y la sabana (32), incluyendo 3 especies relativamenta raras que son especialistas de bosque y 1 especie endémica y especialista de sabana (Figs. 4B, 4D, y Apéndice 5). Observamos 22 especies de hormigas, incluyendo 4 endémicos cubanos (Apéndice 6). En general, la fauna de hormigas es escasa, quizás debido a la gran abundancia de una especie de hormiga agresiva (Wassmannia auropunctata).

Anfibios y Reptiles: Registramos 13 especies de anfibios y 27 de reptiles (Figs. 5A, 5B, y Apéndice 7), 6 de las cuales constituyen nuevos registros para las localidades visitadas y 32 (el 80%) de ellas son endémicas cubanas. Se destacan las especies con distribución limitada a ciertos tipos de hábitats (p. ej., Eleutherodactylus thomasi, una rana con hábitos petrícolas-cavernícolas), y especies endémicas de la Sierra de Cubitas (Sphaerodactylus nigropunctatus lissodesmus, una salamanquita). El raro y endémico anolino gigante, el chipojo ceniciento (Chamaeleolis chamaeleonides; Fig. 5A) se observó, inusualmente, con frecuencia durante el inventario.

Aves: Registramos 74 especies de aves durante el inventario (Apéndice 8). En la Sierra y la adyacente sabana, habitan 10 a 12 de las 23 especies de aves endémicas de Cuba. Obtuvimos un nuevo registro de la Bijirita de Swainson (Limnothlypis swainsonii). Comparada con la Sierra de Najasa—el otro macizo montañoso de Camagüey—la Sierra de Cubitas tiene una diversidad significativa de aves migratorias norteamericanas. Fueron inusualmente comunes el Verdón de pecho Amarillo (Vireo flavifrons) y la Bijirita Gusanera (Helmitheros vermivorus; Fig. 5D). La población de Tocororos (Priotelus temnurus; Fig. 5C) es inusualmente densa. No observamos dos especies raras y amenazadas, el Catey (Aratinga euops; Fig. 5E) y la Cotorra (Amazona leucocephala), durante el inventario, pero se registraron en observaciones recientes en la Sierra.

Mamíferos: Entre las especies vivientes (18), y las especies extintas o extirpadas en la región (7), se han registrado 25 especies de mamíferos nativos, de las cuales 17 son murciélagos (16 vivas y 1 fósil) y 2 son jutías (Figs. 6A, 6B, y Apéndice 9). Durante el inventario, solo se observaron individuos de la jutía conga (Capromys pilorides), la más común de nuestras jutías. Esta especie, y jutía carabalí (Mysateles prehensilis; Fig. 6C), son objetos de caza furtiva; y 7 especies de murciélagos se encuentran amenazadas.

Historia humana: Antaño, la Sierra de Cubitas, y las llanuras aledañas sirvieron de asentamiento a grupos aborígenes agroalfareros y ceramistas. En algunas cuevas de la Sierra podemos ver la pintura y la escultura hechas por ellos, p. ej., figuras de reptiles, jutías, y aves.

Comunidades humanas: No hicimos una caracterización social durante el inventario rápido. La Sierra de Cubitas actualmente cuenta con una población de 2 584 habitantes, una densidad poblacional de 11.6 habitantes por km2, concentrada en 12 asentamientos y aproximadamente 649 viviendas. La población presenta una estructura joven, y el 65% de la inmigración a la región es de mujeres. Las mayores tasas de crecimiento se corresponden con los mayores núcleos poblacionales, que son Vilató (986 o más habitantes), Paso de Lesca (303), y La Cantera.

La Sierra de Cubitas es utilizada para la agricultura, la ganadería, la silvicultura, la explotación de canteras, como polígono de prácticas militares, y para el turismo. La fuerza laboral del territorio se vincula fundamentalmente a las actividades agropecuarias que se desarrollan en la propia sierra, y en menor medida se vinculan a la labor asociada con la industria minero-extractiva. La agricultura constituye un renglón de primera importancia superado solamente por la silvicultura.



Amenazas principales
El tamaño de la propuesta Reserva Ecológica Limones-Tuabaquey (22.8 km2) es muy pequeño en relación a la grande extensión del bosque en la Sierra (aproximadamente 400 km2). Significa que las áreas grandes, en donde viven muchas especies raras, endémicas, y/o amenazadas, son vulnerables a las actividades no compatibles con su conservación.

No existe un tratamiento de conservación para la sabana inmediatamente al sur de la Sierra, que también alberga plantas, invertebrados, anfibios, reptiles, y aves raras, endémicas, y / o amenazadas. Aunque se propuso el Área Protegida de Recursos Manejados Escarpa y Humedales de San Felipe (Fig. 2A), no está aprobada todavía ni es un área grande (27.8 km2).

Especies de plantas agresivas exóticas (no nativas) y de animales asilvestrados constituyen amenazas serias, p. ej., la expansión del Marabú (Dichrostachys cinerea), una planta altamente invasiva, en la llanura septentrional. Las poblaciones ferales de perros y cerdos afectan a las especies autóctonas, especialmente de aves y mamíferos.

Hay una cierta cantidad de caza furtiva de aves y mamíferos, lo que ha motivado la reducción de sus poblaciones o la migración hacia localidades muy reducidas, pero más protegidas.

El pastoreo en suelos pobres de la sabana y algunas prácticas forestales incompatibles con la conservación de especies nativas pueden reducir severamente o eliminar poblaciones de plantas y animales raros que se han adaptado a estos tipos de vegetación.



Principales recomendaciones para la protección y el manejo
  • 01 Aprobar, oficialmente, La Reserva Ecológica Limones-Tuabaquey, con una extensión de 22.8 km2 (Fig. 2A).

  • 02 Expandir el área manejada para la biodiversidad nativa. La propiedad estatal de la tierra, combinada con un bajo poblamiento humano en el área, puede facilitar una ampliación de los límites propuestos para la Reserva Ecológica Limones-Tuabaquey y para el Área Protegida de Recursos Manejados Escarpa y Humedales de San Felipe (Fig. 2A). Otros tipos de manejo para la conservación también pueden ser utilizados fuera de los límites de estas dos reservas, con la meta principal de conectárlas para crear un área de conservación más grande que proteja una porción significativa de la Sierra y de la sabana adyacente. Para lograr esto, recomendamos trabajar por medio de las normativas legales vigentes que gobiernan las áreas protegidas, junto con los actores interesadas en los recursos naturales de la Sierra y la sabana que queda al sur.

  • 03 Desarrollar un control efectivo de las poblaciones de especies exóticas, p. ej., ferales de perros y cerdos dentro de los bosques, y especialmente el Marabú en la sabana serpentinosa.

  • 04 Incrementar el número de guardabosques y desarrollar programas de superación del personal de la conservación.



Beneficios de conservación a largo plazo
  • 01 Un área grande protegida con niveles de significación nacional y mundial por los importantes valores biológicos, geológicos, paleontológicos, paisajísticos, e histórico-arqueológicos que atesora.

  • 02 Un reducto natural de la provincia de Camagüey que resguarda ecosistemas particularmente frágiles con especies que exclusivamente viven en ellos, tanto plantas como animales, persistentes a largo plazo.

  • 03 Cuevas sin perturbaciones que retienen toda su flora y fauna cavernícola y los artefactos de la cultura indígena aruaca.

  • 04 Una población humana local que adquiere beneficios—tanto tangibles como intangibles—de su comportamiento conservacionista.



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