Inventarios Biológicos Rápidos: Resultados del Campo: Perú 24








PDFs del Inventario de Perú, Cerros de Kampankis:
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Resumen Ejecutivo



Fechas del trabajo de campo
2—21 de agosto de 2011



Región
Los Cerros de Kampankis forman una cordillera larga y delgada que se extiende en sentido norte-sur muy cerca de los Andes y a lo largo de la frontera Amazonas-Loreto en el noroeste del Perú. Con una longitud aproximada de 180 km y apenas 10 km de ancho, estos cerros se levantan en un filo pronunciado que alcanza elevaciones superiores a los 1,400 m y está separado de la Cordillera del Cóndor al oeste por una franja de selva baja de 40—60 km de ancho. Nuestra área de estudio está delimitada geográficamente al sur por el Pongo de Manseriche, en el río Marañón, y al norte por la frontera con Ecuador, donde los Cerros de Kampankis se unen con la Cordillera de Kutukú. Los Cerros de Kampankis y los ríos que los drenan — el Santiago al oeste, el Morona al este y el Marañón al sur—, han sido habitados desde hace siglos por pueblos del conjunto etno-lingüístico Jívaro, especialmente los Wampis y Awajún.



Sitios muestreados
Durante tres semanas en agosto de 2011 el equipo biológico, científicos de las comunidades locales, un geólogo y un antropólogo visitaron cuatro sitios en los Cerros de Kampankis:

Cuenca del río Morona: — Pongo Chinim, 2–7 de agosto de 2011
Cuenca del río Santiago: — Quebrada Katerpiza, 7—12 de agosto de 2011
Cuenca del río Santiago: — Quebrada Kampankis, 12—16 de agosto de 2011
Cuenca del río Marañón: — Quebrada Wee, 16—21 de agosto de 2011

Durante el mismo periodo, el equipo social visitó ocho comunidades nativas, caseríos, y centros poblados en las cuencas de los ríos Marañón y Morona (Chapis, Ajachim, Nueva Alegría, Borja, Capernaum, Saramiriza, puerto América y San lorenzo), así como cuatro comunidades nativas en el río Santiago (Puerto Galilea, Chapiza, Soledad y Papayacu). El 21 de agosto ambos equipos presentaron los resultados preliminares del inventario en un taller público en la Comunidad Nativa Puerto Galilea.

En 2009 un pequeño equipo social visitó una comunidad nativa Chapra (Shoroya Nueva) y dos comunidades nativas Wampis (San Francisco y Nueva Alegría) en el río Morona. Las observaciones realizadas en esa visita también están incluidas en este informe.



Enfoques geológicos y biológicos
Estratigrafía, geomorfología, hidrología y suelos; vegetación y plantas; peces; anfibios y reptiles; aves; mamíferos grandes y medianos, y murciélagos



Enfoques sociales
Fortalezas sociales y culturales; lazos actuales e históricos entre las comunidades y los Cerros de Kampankis; demografía, economía y sistemas de manejo de recursos naturales



Resultados biológicos principales
Los Cerros de Kampankis albergan comunidades biológicas sumamente diversas, en las cuales componentes de la selva baja amazónica conviven con elementos de los bosques premontanos de los Andes. Observamos un estado de conservación excelente tanto en los ecosistemas terrestres como en los acuáticos de los sitios que visitamos, así como evidencia de que esto se debe a una larga historia de protección y manejo por parte de las comunidades nativas aledañas.

Durante el inventario rápido encontramos por lo menos 25 especies de plantas y animales aparentemente nuevas para la ciencia, algunas de las cuales están posiblemente restringidas a estos cerros. Como es esperado para una región en el piedemonte de los Andes, las cifras registradas para la diversidad de plantas y vertebrados se encuentran entre las más altas de los trópicos (con la excepción de peces, un grupo que disminuye en diversidad en zonas montañosas pero compensa con un aumento en endemismo):
  Especies registradas en el inventario Especies estimadas para la región
Plantas 1,100 3,500
Peces 60 300—350
Anfibios 60 90
Reptiles 48 90
Aves 350 525
Mamíferos 73 182

Los inventarios de plantas, anfibios, reptiles y aves revelaron una importancia especial en la flora y fauna de las partes más altas de la cordillera (>700 m). Fue allí, sobre afloramientos de roca arenisca, que registramos la mayoría de las especies más notables del inventario—entre ellas elementos de bosques andinos que también ocurren en la Cordillera del Cóndor, 40—60 km al oeste.



Geología
Los Cerros de Kampankis componen una estructura bien descrita en la literatura geológica. Están integrados por depósitos que abarcan edades del Periodo Jurásico (hace 160 millones de años) al Neógeno (hace 5 millones de años) comprendidos en ocho formaciones geológicas de carácter sedimentario de origen continental y marino, en las que predominan areniscas, calizas y lutitas. Estas formaciones se presentan en una estructura geológica denominada anticlinal: un plegamiento que se eleva en el terreno, exponiendo en su centro las rocas de mayor antigüedad y rocas de menor edad en dirección a sus flancos. El plegamiento de estos cerros es conocido como el anticlinal de Kampankis y fue generado por el choque tectónico de las placas de Nazca y Sudamérica en dos pulsos de ascenso: el primero estimado en 10–12 millones de años y el segundo, de ascenso más rápido, datado entre 5 y 6 millones de años. Los principales componentes del sustrato litológico de los Cerros de Kampankis son formaciones cretácicas en las que predominan las areniscas de cuarzo, sublitoarenitas y calizas (carbonato de calcio). Por su composición química, grado de exposición y disposición morfológica, éstas han generado diferentes tipos de suelos. Las areniscas están asociadas a suelos poco desarrollados y pobres en nutrientes, mientras que las calizas se relacionan a suelos con mayor capacidad de retención de nutrientes, que generan perfiles mejor edafizados. La génesis y evolución de los suelos han creado un mosaico de diferentes tipos de suelos a los que se asocian ciertas especies de plantas y animales. Otros factores como altitud, distribución de drenajes (superficiales en las areniscas y subterráneos en los carbonatos) y los ángulos de inclinación de las unidades litológicas determinan la topografía actual y han tenido un rol determinante en la actual distribución de los suelos, la vegetación circundante y las especies faunísticas.



Vegetación
La vegetación de los Cerros de Kampankis varía de acuerdo con el sustrato geológico y la gradiente de elevación. Definimos cinco tipos principales de vegetación en el área visitada: 1) vegetación riparia a lo largo de las quebradas y ríos; 2) bosques de colinas bajas entre los 300 y 700 m de elevación sobre suelos con proporciones variables de arena, limo y arcilla; 3) bosques de alturas medianas, a los 700 –1,000 m de altitud, en suelos variables; 4) bosques sobre afloramientos de rocas calizas y suelos derivados de calizas, entre los 700 y 1,100 m; 5) bosques bajos sobre afloramientos de roca arenisca y suelos arenosos derivados de la arenisca, en las crestas de montaña y las laderas más altas, a los 1,000–1,435 m de altitud. Adicionalmente, en las planicies de tierras bajas, entre la base de los cerros y los ríos Morona y Santiago, hay tipos de vegetación que no fueron muestreados, los cuales incluyen pantanos de palmeras dominados por Mauritia flexuosa (aguajales) y bosque mixto de llanuras.

Los bosques de colinas bajas representan el tipo de vegetación más extenso, el cual abarca alrededor del 80% de los sitios inventariados. También es el más diverso, con más de 200 especies de árboles por hectárea—una diversidad similar a la de otros bosques húmedos de tierra firme en la Amazonía occidental y entre las mayores del planeta. la mayoría de las especies en este tipo de bosque tiene una distribución amplia cerca de la base de los Andes. Registramos algunas extensiones de rango de especies conocidas de la región de piedemonte en Ecuador, incluyendo un género nuevo para el perú: el árbol de dosel Gyranthera amphibiolepis (Malvaceae). Desde el bosque de colinas bajas hacia el bosque de las alturas medianas de los Cerros de Kampankis, a los 700—1,000 m, se observan cambios graduales, y no abruptos, en la estructura y composición florística. En las alturas medianas, especies arbóreas como Cassia swartzioides (Fabaceae) y Hevea guianensis (Euphorbiaceae) son comunes.

Los suelos derivados de los afloramientos de formaciones calizas entre los 700 y 1,100 m son arcillosos y relativamente fértiles. El tipo de vegetación asociado con estos suelos incluye como especies frecuentes el árbol Metteniusa tessmanniana (Icacinaceae) y el arbolito Sanango racemosum (Gesneriaceae).

El bosque muy húmedo de estatura baja (10 –15 m) en las crestas y laderas altas sobre roca arenisca es el más distintivo de los tipos de vegetación en el área, y es muy variable en estructura y composición florística. Las raíces de los árboles forman una alfombra esponjosa y densa de hasta 30 cm de espesor y suspendida hasta 1 m encima de la superficie del suelo, con una acumulación densa de hojarasca y musgos. La densidad y diversidad de plantas en este hábitat son muy altas, y las orquídeas, bromeliáceas, helechos, aráceas y briófitas son abundantes. El bosque sobre arenisca incluye algunas especies restringidas a este hábitat en los Cerros de Kampankis pero compartidas con hábitats similares en la Cordillera del Cóndor y otras montañas subandinas formadas de rocas areniscas en Ecuador y el Perú. Algunas de las especies nuevas halladas en este hábitat posiblemente son endémicas a los Cerros de Kampankis (ver abajo). A diferencia de la Cordillera del Cóndor, los bosques sobre areniscas en Kampankis tienen pocos taxa con una distribución disyunta desde los tepuyes de arenisca del Escudo Guyanés. Los bosques de las crestas altas también tienen taxa netamente andinos que crecen en los Cerros de Kampankis a elevaciones más bajas de lo que es usual en los Andes, incluyendo Podocarpus (Podocarpaceae) y las palmeras Ceroxylon y Dictyocaryum. Sólo pudimos inventariar la vegetación de las crestas altas de los Cerros de Kampankis en áreas muy limitadas en tres sitios, por lo que es recomendable un inventario más completo. Un estudio más comprensivo de la vegetación y flora de las alturas por encima de los 1,200 m probablemente resultaría en más registros de especies de plantas nuevas y localmente endémicas.



Flora
El grupo botánico estima una flora regional de aproximadamente 3,500 especies de plantas vasculares, de las cuales logramos registrar 1,100. Durante el inventario colectamos y fotografiamos 1,000 especímenes e identificamos numerosas especies en el campo. La flora más distintiva fue hallada en las cimas montañosas, en bosque de estatura baja sobre areniscas, donde además se halló la mayoría de los registros y especies nuevas.

Registramos 8 especies nuevas para la flora peruana y 11 posibles especies nuevas para la ciencia. Estas últimas incluyen árboles y arbustos en los géneros Gyranthera (Malvaceae), Lissocarpa (Ebenaceae), Lozania (Lacistemataceae), Vochysia (Vochysiaceae), Kutchubaea, Palicourea, Psychotria, Rudgea y Schizocalyx (todos Rubiaceae), así como un árbol de familia indeterminada. Dos especies aparentemente nuevas para la ciencia son hierbas de los géneros Epidendrum (Orchidaceae) y Salpinga (Melastomataceae). Observamos poblaciones relativamente pequeñas de especies útiles, las cuales incluyen las palmeras huasaí (Euterpe catinga), kampanak (Pholidostachys synanthera) y Phytelephas macrocarpa, y especies de uso maderable como cedro (Cedrela odorata), tornillo (Cedrelinga cateniformis), marupá (Simarouba amara) y moenas (Ocotea spp).



Anfibios y reptiles
Durante el inventario los herpetólogos encontraron 108 especies, de las cuales 60 son anfibios y 48 reptiles. Estimamos un total de 90 especies de anfibios y 90 especies de reptiles para la región. De las especies registradas, 12 anfibios y un reptil tienen distribución restringida a los bosques amazónicos del norte del Perú y del sur de Ecuador; y cuatro especies (Dendropsophus aperomeus, Osteocephalus leoniae, Pristimantis academicus y P. rhodostichus) se conocen solamente del centro y norte del Perú. El hallazgo más importante fue descubrir siete anfibios potencialmente nuevos para la ciencia. Tres de estas especies son ranas de lluvia del género Pristimantis, género cuya diversificación es más pronunciada en las estribaciones andinas, mientras que dos especies simpátricas del género Hyloscirtus se asemejan morfológicamente pero ocupan diferentes hábitats.

Además, registramos por primera vez para el Perú la ranita de cristal Chimerella mariaelenae, la rana arborícola Osteocephalus verruciger, la lagartija iguánida Enyalioides rubrigularis y la lagartija de hojarasca Potamites cochranae, conocidas anteriormente solamente para Ecuador y/o Colombia. Encontramos poblaciones de una especie poco común de rana marsupial, Gastrotheca longipes, conocida previamente en sólo dos localidades en el Perú.

La diversidad y abundancia de especies de bosques de colina, como E. rubrigularis y varias especies de ranitas venenosas, y de especies de riachuelos de aguas claras y bien oxigenadas, como las ranitas de cristal y las ranas Hyloscirtus, fueron muy altas y demuestran el excelente estado de conservación de los Cerros de Kampankis. Además, registramos la tortuga motelo (Chelonoidis denticulata) y la rana de lluvia Pristimantis rhodostichus, que al igual que la ranita de cristal C. mariaelenae, son especies consideradas como Vulnerables según la UICN. Observamos también el caimán de frente lisa (Paleosuchus trigonatus), categorizado como Casi Amenazado por la ley peruana.



Aves
La avifauna de los Cerros de Kampankis es diversa y combina comunidades de la planicie amazónica con elementos propios del piedemonte andino. Mediante observaciones y grabaciones, nuestro equipo de ornitólogos registró 350 especies de aves durante el inventario, de las cuales 56 son asociadas con montañas (y 7 de éstas tienen rangos disyuntos). Estimamos una avifauna de 525 especies para la región.

Debido al vacío de información científica sobre las aves de Kampankis previo a nuestro trabajo, documentamos extensiones de rango para 75 especies. De éstas, 26 son de afinidad amazónica (de bosques húmedos de tierras bajas) y 49 de afinidad andina (de bosques húmedos premontanos). Varias especies raras y poco conocidas registradas durante el inventario, como Leucopternis princeps, Wetmorethraupis sterrhopteron y Entomodestes leucotis, son conocidas en pocas localidades en el Perú. Las islas de hábitats de mayor altitud albergan especies de distribuciones restringidas, raras o con poblaciones disyuntas, como Heliodoxa gularis, Campylopterus villaviscensio, Snowornis subalaris y Grallaria haplonota.

La condición general de la avifauna observada durante el inventario es de gran integridad ecológica. Las actividades humanas que impactan directamente a las poblaciones de aves, como la caza de paujiles, perdices, trompeteros y pavas, son consideradas de impacto moderado o poco perceptible, mientras los impactos a sus hábitats en las zonas visitadas fueron bajos o inexistentes. Algunos componentes de la avifauna de Kampankis que revelan su buen estado funcional, como especies de interior de bosque, loros grandes y rapaces, se encuentran bien representados en las localidades visitadas. Las comunidades de aves en mejor condición fueron observadas en los campamentos Pongo Chinim y Quebrada Wee. La combinación de los altos valores de riqueza ornitológica y el estado de conservación de sus poblaciones y sus hábitats resultan en una excelente oportunidad de conservación de elementos raros de la avifauna peruana.



Mamíferos medianos y grandes y murciélagos
El estado de conservación de la comunidad de mamíferos en los Cerros de Kampankis es muy bueno. Mediante recorridos y entrevistas con residentes logramos registrar 57 de las 79 especies de mamíferos medianos y grandes esperadas para la región. Encontramos 11 especies de primates, las más grandes de las cuales (Ateles belzebuth, Lagothrix lagotricha y Alouatta juara) no se asustaron con nuestra presencia, lo cual indica que no existe una intensa cacería en los cerros. Se registró por huellas la presencia de dos felinos grandes: otorongo (Panthera onca) y puma (Puma concolor). Asimismo, el perro de orejas cortas (Atelocynus microtis) fue directamente observado en una oportunidad. Otros registros destacados incluyen varios avistamientos de sachavaca (Tapirus terrestris), que señalan una población saludable de este gran herbívoro, rastros de yungunturo (Priodontes maximus) y hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla). Las tres especies son consideradas como Vulnerables tanto en el ámbito nacional como internacional.

Las capturas de murciélagos, llevadas a cabo durante nueve noches, sumaron 16 de las 103 especies esperadas para la región. A pesar del tiempo limitado de muestreo para este grupo, se resalta la presencia de las especies no comunes Cormura brevirostris y Choeroniscus minor, que prefieren bosques primarios.



Comunidades humanas
Las comunidades que existen a lo largo de los Cerros de Kampankis pertenecen a los grupos étnicos Wampis (también conocidos como Huambisa o Shuar del Perú) y Awajún (Aguaruna) en la cuenca del Santiago y el Sector del Marañón, así como los Wampis y Chapra (también conocidos como Shapra o Chápara) en la cuenca del Morona. Los Wampis y los Awajún pertenecen al conjunto etno-lingüístico Jívaro y comparten muchos rasgos culturales (entre ellos idiomas similares). Los Chapra están clasificados en otra familia lingüística (Candoa) pero son culturalmente parecidos a los pueblos Jívaro. La población total de la zona es de alrededor de 20,000 habitantes.

Existen fuertes lazos culturales que unen a los indígenas de la región con los Cerros de Kampankis. Hasta aproximadamente los años 1940–1950, los antepasados de muchos habitantes de la región vivían en los Cerros de Kampankis en caseríos dispersos a lo largo de las quebradas, conforme al espíritu individualista de los indígenas Jívaro. Después, a menudo incentivados por misioneros, bajaron a las orillas de los ríos grandes para formar asentamientos nucleados, los cuales a partir de 1974 recibieron reconocimiento como comunidades nativas.

Durante el inventario rápido documentamos un complejo sistema de manejo y control de los recursos naturales basado en los acuerdos ancestrales, en prácticas culturales existentes incluyendo prácticas de agricultura a pequeña escala, caza y pesca para autoconsumo, y en un profundo conocimiento de la biología y ecología. Este sistema abarca una amplia gama de recursos naturales de los Cerros de Kampankis y se basa en una concepción indígena de propiedad dentro de una cultura de reciprocidad y apoyo mutuo (p. ej., manejo de cuevas de guácharo o tayu, apropiación de purmas, aprovechamiento de recursos agrícolas y otros). Igualmente existe un efectivo sistema de control al ingreso de agentes externos. Estos sistemas delimitan a través de los cerros las jurisdicciones de comunidades, federaciones, pueblos y cuencas. En especial, las comunidades fronterizas establecen acuerdos para un control más efectivo del ingreso de cazadores furtivos y pescadores de Ecuador. También observamos que la complementariedad de género que se refleja en los diferentes aspectos de la vida económica y social está presente en el manejo de conflictos y diplomacia.

Constatamos que la relación con los Cerros de Kampankis se inscribe en una cosmología dentro de la cual los humanos, animales, plantas y otros elementos del entorno constituyen colectivos de personas dentro de una red común de relaciones sociales (parentesco, alianzas, competición, etc.). Los cerros son también el espacio de conexión con el mundo de los ancestros a través de las experiencias visionarias de búsqueda del ajutap/arutam y fuente de inspiración espiritual y conocimiento para el futuro. Se puede decir que los Cerros de Kampankis no solo son ricos en cuanto a naturaleza, sino que también forman un rico paisaje cultural saturado con significado simbólico.



Estado actual
En el año 2000, los Cerros de Kampankis y sus alrededores fueron incluidos en la Zona Reservada Santiago-Comaina (ZRSC). Las zonas reservadas se establecen de forma transitoria por el gobierno peruano en paisajes que reúnen las condiciones para ser consideradas a futuro como áreas naturales protegidas, pero requieren de más información para determinar, entre otras cosas, la extensión y categoría de esas áreas. La ZRSC — que se superpone con algunas comunidades nativas tituladas y centros poblados indígenas (ver mapa)—, abarca en su totalidad bosques que los habitantes indígenas de la región han protegido de manera efectiva por muchos años. Por esta razón, las poblaciones indígenas no están de acuerdo con la Zona Reservada y proponen que ésta sea declarada como parte del territorio integral de los pueblos Wampis y Awajún.



Fortalezas principales para la conservación
  1. Manejo local efectivo de los recursos naturales por parte de los pobladores indígenas locales, así como una visión clara de mantener los Cerros de Kampankis en buen estado de conservación para las generaciones futuras
  2. Dinamismo en las poblaciones indígenas locales para organizarse y defender sus recursos naturales
  3. Fuerte identidad lingüística, cultural y familiar




Principales enfoques de cuidado
  1. Comunidades biológicas diversas, raras o únicas, especialmente en las partes altas de los Cerros de Kampankis
  2. Ecosistemas terrestres y acuáticos en buen estado de conservación, en los sitios que visitó el equipo biológico
  3. Espacios y especies de importancia cultural y espiritual para los pueblos indígenas locales
  4. Especies amenazadas en el ámbito nacional, internacional o de rango restringido




Amenazas principales
  1. Visiones divergentes sobre el futuro y cuidado de los Cerros de Kampankis y una falta de confianza mutua entre el gobierno y las poblaciones locales
  2. Fuertes presiones para implementar megaproyectos de desarrollo en el área (p. ej., pozos y oleoductos petroleros, centrales hidroeléctricas, nuevas carreteras)
  3. Contaminación de los principales ríos y cuencas de la zona por el uso de mercurio y otros impactos de la minería, así como el manejo inadecuado de los residuos sólidos y las aguas residuales




Recomendaciones principales
La presencia ancestral y actual de los pueblos Wampis y Awajún en la región y su gestión del espacio han sido sólidas y efectivas para contrarrestar las amenazas a los Cerros de Kampankis, tal como constatamos en el excelente estado de conservación de la flora y fauna observado durante nuestro inventario. En base a los resultados de nuestro inventario, recomendamos:

  1. Reconocer y respaldar legalmente la presencia y gestión local indígena para asegurar a largo plazo la salud de los Cerros de Kampankis y sus altos valores culturales, biológicos y geológicos
  2. Plasmar por escrito los sistemas de manejo de los Cerros de Kampankis que existen en la visión y la práctica indígena, para que éstos puedan mantenerse a futuro
  3. Excluir de la zona la explotación de hidrocarburos y yacimientos mineros, tanto formal como informal, así como otros megaproyectos que alteren el paisaje a gran escala
  4. Apoyar el fortalecimiento y continuidad de las culturas indígenas locales
  5. Desarrollar e implementar sistemas para reducir la contaminación a lo largo de las cuencas de los ríos Santiago y Morona





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